Mostrando entradas con la etiqueta arte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta arte. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de abril de 2015

MARINA ABRAMOVIC, Cuánto tiempo sin verte

Hacía un tiempo que quería publicar algo sobre Marina Abramovic y supongo que leer esto hoy en El País y tener gran parte de la tarde libre sirvieron de excusa para llevarlo a cabo.

A Marina Abramovic la conocí (como, supongo, la gran mayoría) por este vídeo:


"The Artist is Present" es una performance en la que la artista se sienta frente a una persona del público a la cual mira en silencio durante un tiempo. De entre los espectadores aparece Ulay, artista también, alemán, amante y colaborador de la serbia. Hacía 22 años. En 1988 ambos decidieron separarse recorriendo la Gran Muralla China desde cada extremo y fundiéndose en un último abrazo en el centro de la misma. Se dijeron adiós y no volvieron a verse hasta el momento que recoge el vídeo que fue muy popular hace unos años (¿viral?).

Abramovic comparte sus ideas sobre el humor, la vulnerabilidad y el fracaso en el blog de TED
Me quedo con esta: 

People never sit at home and look someone in the eyes,” she says. “You do everything to amuse yourself, you are afraid to do nothing, you look at television, text messages, the computer, email. Instead we need to learn to be still, to be present, to be here and now.

Actualización (25/04/2015): Hoy leo esto en Verne y confirmo que "atraigo" contenido relacionado...

martes, 17 de febrero de 2015

Lecturas e historias inconexas sobre EL TIEMPO

Paradojas de la vida, escribí esta entrada que trata sobre "el tiempo" (así, en general) hace ya un tiempo y no la publiqué hasta hoy por no encontrar, precisamente eso, tiempo (o mejor dicho, el momento) para terminar de editarla y juntar una serie de historias personales aparentemente inconexas... Ahí va:

El jueves pasado (15/01/2015), a eso de las siete y media de la tarde apagué Internet de mi teléfono móvil y no volví a conectarlo hasta el domingo, aproximadamente a la misma hora. Entre medias dos aviones y 3 noches de paz disfrutando la ciudad de Berlín. Hoy, de nuevo "enchufado" a la Red, leo un interesante artículo acerca, precisamente, de esa sensación agobiante que es estar "perpetuamente conectado".

Aún me acuerdo cuando me resistía a tener Whatsapp en el teléfono. Ahora tengo, además, Twitter, Facebook, Linkedin y doy gracias de que Instagram no haya podido conmigo todavía (y espero que por nunca jamás). Un amigo mío ha decidido volver a esos Nokia que una vez todos tuvimos. También se ha borrado su cuenta de Facebook y solo utiliza las redes sociales para su negocio. Dice que se siente mejor y es más productivo. No lo dudo, y puedo dar fe de esa misma tranquilidad cada vez que desconecto literalmente de toda interacción tecnológica, normalmente en mis ocasionales viajes al extranjero. Parece mentira que después de un año "estudiando" e "investigando" sobre redes sociales y marketing online les haya cogido como cierta manía. A veces tienes la sensación de que son solo una pérdida de tiempo... Quizás la solución, no tan radical como la de mi amigo, esté en ser capaces de auto-controlar el uso que hacemos de estas herramientas. Al fin y al cabo forman parte de un progreso que se supone debería hacernos las cosas más fáciles y a nosotros más ¿felices?

Pero, ¿hasta qué punto tenemos control sobre esta tecnología? Sobre esta cuestión y los efectos que Internet provoca en nuestro cerebro trata una de mis últimas lecturas que tuve el placer de hurtar de entre los libros de mi padre las pasadas navidades.


Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? (Nicolas Carr)

"Al final, acabamos fingiendo que la tecnología en sí misma no tiene mayor importancia. Nos decimos que lo que importa es cómo la utilizamos. La presunción, reconfortante en su arrogancia, es que controlamos".


¿Y qué tiene que ver todo esto con el tiempo? En el libro se hace mención al cambio que supuso el reloj en nuestra evolución. Al igual que Internet ahora, el reloj cambió en su momento la forma en que pensamos. "Desde el momento en que el reloj recuerda permanentemente a su propietario el tiempo utilizado, el tiempo pasado, el tiempo malgastado o perdido se vuelve un acicate clave para la realización personal y la productividad (...) un estímulo para el individualismo, aspecto sobresaliente de la civilización occidental".


Supongo que por eso tengo tres relojes. Cada uno tiene su historia, que resumida, es la siguiente: 
El de más a la derecha, más formal, lo llevo al trabajo. Es el último que compré y lo hice con mi primer sueldo de "contratado" en 2014. El del centro, más informal (por decir algo) lo llevo cuando no estoy en el trabajo, Solo señala la hora entre las tres y las seis, las demás las asumes por la posición de las agujas, pero no hay un número que las precise. Este me lo compré con mi primer sueldo de mis primeras prácticas en 2012. El de la izquierda, el tercero y último, fue el primero que compré en Madrid. Lo hice la primera vez que fui a El Rastro en 2010 y pagué por él 8 euros pensando que era un Casio. Luego me enteré que era un "casi-Casio". Ya no funciona. Me lo pongo igualmente, cuando no quiero saber la hora, porque no me gusta salir sin reloj en la muñeca.



                                                               Blu Street Art @ Berlin


Después de esta pausa para la autobiografía, retomo el tema central de la entrada (el tiempo) con una de las lecturas más interesantes que he disfrutado últimamente. Un texto de 'The Economist' titulado In search of lost time: Why is everyone so busy?. Diez páginas que merece la pena imprimir, subrayar y hasta pensar sobre ellas (si tienes tiempo...):


"Everybody, everywhere seems to be busy (...) Part of this is a perception problem (...) then is less how much time people have than how they use it". 


"He saw that everyone everywhere was running, running, running,but to where? For what? People were trading their time for all sorts of things, but was the exchange worth it?"


No sé de dónde me viene la curiosidad por el arte. Mi madre estudió Geografía e Historia y se especializó en Historia del Arte en la universidad, pero no recuerdo oírla hablar del tema, más bien a mi padre bromear acerca de la "profundidad" de sus apuntes. En el colegio, en Bachillerato, escogí la rama tecnológica (porque iba para arquitecto...) pero de mí clase solo un amigo y yo escogimos Historia del Arte como asignatura optativa. A mí la asignatura me flipó, pero se ve que no tanto como a él, que acabó estudiándola como carrera. Ahora, mi profesor de batería me regala todos los meses el número "físico" de esta revista (que devora en una tarde). Estas navidades uno de mis tíos me regaló este libro y yo, para complementar su lectura, me compré este otro que había visto en la casa de mi tía. El caso es que en este último vi la imagen que aparece justo debajo de esto que estoy escribiendo (y que tú estás leyendo ahora mismo) y que, aunque no lo parezca, es una obra de arte:

Felix Gonzalez-Torres. "Untitled" (Perfect Lovers). 1991


"Estos dos relojes idénticos fueron programados inicialmente para marcar exactamente la misma hora, pero a medida que el tiempo pasa se van "desincronizando", adelantándose uno y quedándose el otro atrás. Esta pérdida de conexión, imposible de evitar, es la metáfora del trabajo creado por el autor poco después de que diagnosticaron con SIDA a su pareja. El color azul pálido del fondo es, según González-Torres, el color de un recuerdo bonito. La pieza refleja la mortalidad, las relaciones humanas y el paso del tiempo, y como gran parte del trabajo del artista cubano transforma objetos cotidianos en una reflexión sobre el amor y la pérdida".


Y el tiempo pasó... Y yo ahora estoy escuchando esto y no sé si será demasiado tarde...

viernes, 5 de septiembre de 2014

"La información del silencio", LA PEOR MENTIRA

Hace tres años mi padre me dejó un libro, "La seducción de las palabras" de Álex Grijelmo, que leí aquel verano. Hace casi dos, por su cumpleaños, yo le regalé "La información del silencio", del mismo autor. Un libro es un buen regalo "boomerang": si se lo regalas a una persona cercana muy probablemente volverá a ti. Y eso es lo que ha ocurrido. Este verano el libro volvió a mis manos y me lo leí.


"Todo este libro se basa en una paradoja filosófica.
El silencio, frente a lo que pudiera pensarse a primera vista, no forma parte del no ser. Forma parte del ser. Y en tanto que ser, puede tener un contenido y adquirir un significado. El silencio no sólo existe sino que además transmite, comunica. Y por tanto, el silencio puede mentir. [...]
En esta obra abordaremos distintos tipos de silencio en muy diferentes ámbitos, todos los cuales coinciden con una misma idea: el silencio tiende siempre a llenarse. A llenarse de significado. Y por eso el silencio informa; el silencio es información".

En el libro se habla del silencio en la naturaleza, las artes plásticas, la música, la literatura, el cine,... y sobre todo en el periodismo.

Hubo un día que quise ser periodista. Bueno, en realidad fueron varios días. De pequeño me gustaban muchas cosas, entre ellas escribir, escribir noticias. Me gustaba tanto que a veces incluso me las llegaba a inventar... Y vendía mis propios periódicos y revistas a mis familiares y amigos. Tendría unos 11 años y me pagaba los cromos con eso. Todavía conservo algunos "números". Supongo que por eso me gustó tanto este libro que centra gran parte de su temática en "las manipulaciones informativas basadas en trucos del silencio: esa forma de decir callando, de contar medias verdades". En definitiva, en la ética periodística. Y lo hace a través de la idea del silencio, algo que cada día me fascina más.

Si buscas "silencio" en Google aparecen aproximadamente 80.900.000 resultados (266 millones si buscas "silence"). Entre las imágenes, la de la niña esta que da mucho miedo y que ponían en la puerta de la biblioteca de mi facultad para que nos calláramos. 

Son 143 los resultados por título si buscas "silencio" en la web de Filmaffinity (algunas pelis muy bien puntuadas, como esta que ya vi y esta otra que aún no vi). En 2012, una película muda, "The Artist", se llevó 5 Óscars, entre ellos el de Mejor Película y me hizo reflexionar acerca del silencio recuperando de mi memoria una de mis escenas favoritas del cine. En "La vida es bella" de Roberto Benigni (que tanto me gusta) también se hace, de alguna manera, un "homenaje" al silencio:



Si te lees el libro de Grijelmo (o si ya te lo has leído, sobre todo las páginas dedicadas a la información del silencio en el cine, de la 102 a la 120) y luego ves Shame de Steve McQueen (que vi hace poco) entenderás porque Salvador Llopart define la película, en su crítica en La Vanguardia, como "un filme callado [de] un director que desconfía de las palabras".


En cuanto a música, sin hacer una búsqueda muy exhaustiva en Youtube bajo el título "silencio" me aparecen, entre otras canciones o grupos que incluyen el término (como Héroes del Silencio), un tema de Andy&Lucas, otro de David Bisbal y uno de Kase O. Supongo que me quedo con el último.
En inglés, "The Sound of Silence" de Simon & Garfunkel o "Enjoy the Silence" de Depeche Mode.

Sobre el silencio también habló un músico (al cual se hace referencia en el libro) John Cage:


Según la OMS, España es el segundo país más ruidoso del mundo. La Playa del Silencio en Cudillero (Asturias), sin embargo, parece un apetecible lugar a donde escapar.

Prueba de que el silencio me persigue (o yo a él) es que en una visita relativamente reciente a Matadero Madrid pude ver una instalación de la artista brasileña Sandra Cinto titulada "En Silencio". En la Fundación Telefónica (que también visité hace no tanto) se ha puesto en marcha lo que han llamado "Movimiento MUTE", donde personajes de la cultura como el escritor Juan José Millás o el diseñador Javier Mariscal demostraron la importancia del silencio para poder crear. De la mano de esta iniciativa surge otra por parte de Renfe: el Coche en Silencio, vagones donde reinará precisamente eso, la ausencia de ruido. Hasta leyendo la prensa, me llama la atención una entrevista a la filósofa Victoria Camps y resulta que lo primero que dice es que cree "que la gente echa de menos el silencio". No mucho después leí esto otro en eldiario.es: "Ni una palabra: cómics para leer en silencio".

Pocos han sido los que se han quedado callados en relación al silencio (aquí unas cuantas citas). Yo tampoco (en este blog ya hice alusión al tema). Pero ya no hablo más, prometido. Aunque a veces el silencio, sea la peor mentira...

miércoles, 4 de junio de 2014

"CÓMO MIRAR ARTE", Sal de tu propia cabeza

-Sal de tu propia cabeza.
-Reconoce los contrastes de estilo y forma.
-No fuerces el simbolismo.
-Entiende y aprecia la abstracción.
-Desafía los valores tradicionales.
-Defiende el trabajo de los demás.
-Celebra la emoción profunda.
-Deja espacio al misterio.
-Inspírate para crear algo nuevo.

lunes, 24 de octubre de 2011

`REVERSE GRAFFITI´, Dándole la vuelta a la tortilla

(Muchos vagabundos han seguido adelante, pero sus problemas no les han abandonado.)

Una gran parte de la población considera el arte del `graffiti´ mero vandalismo. Mucho menos un arte. "Ensucian las calles" es el argumento argüido por muchos, en numerosos casos con mucha razón, si bien es cierto que no hay que confundir graffiti con hacer un garabato o un dibujo más o menos vistoso en un muro.


Hoy os presento en el blog otra de las `chuladas´ que estoy descubriendo en el Taller de Contrapublicidad de mi universidad. El movimiento se llama `Reverse Graffiti´, que vendría a ser algo así como "lo contrario al graffiti" o "graffiti al revés". Que el graffiti ensucia, pues yo digo que lo que ya estaba sucio eran los muros. Así que utilizando la propia suciedad de la pared, plantillas o stencils, agua a presión y mucha imaginación y creatividad consiguen crear auténticas obras de arte urbano (las dos fotos de arriba son un reverse graffiti y están hechos siguiendo este proceso).


No contentos con la suciedad de las paredes estos artistas "decoran" también los cristales sucios de los vehículos (entre esto y un "lávame, guarro"...):

domingo, 18 de septiembre de 2011

EL ÁRBOL DE LA VIDA, Experiencia cinéfila

Acabo de volver del cine de ver "The tree of life" (El árbol de la vida), la última película del director de culto Terrence Malick, protagonizada por Brad Pitt y Sean Penn. Película no apta para todos los públicos y no por su contenido, sino porque se las trae. De todas formas, aunque las expectativas eran muy altas después de leer la crítica de El País (que os adjunto en esta entrada) creo que la experiencia ha merecido la pena. Aunque en algunos momentos se me cerraran los ojos en la sala...


Palabra de Terrence Malick

"¿Dónde estabas cuando yo fundaba la tierra? (...) ¿Quién fijó sus medidas? (...) ¿Quién tendió sobre ella la cuerda para medir? ¿Sobre qué fueron hundidos sus pilares o quién asentó su piedra angular?", pregunta Dios a Job en el capítulo 38 de su Libro. Unas palabras que resuenan como un martillo pilón en El árbol de la vida, el inspirador, casi inabordable, complejísimo, hermoso, trascendental poema en imágenes que ha compuesto Terrence Malick, el hombre sin rostro, enigma personal y artístico, apenas cinco películas en casi 40 años de carrera, todas extraordinarias, probablemente el director más inescrutable de siempre. ¿Quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos? El origen y el fin. La fuente de la existencia y las puertas de la muerte. ¿Puede una obra de arte englobar no un misterio, sino el Misterio? Quizá sí. El árbol de la vida.

      EL ÁRBOL DE LA VIDA

      Dirección: Terrence Malick. Intérpretes:Brad Pitt, Hunter McCracken, Jessica Chastain, Sean Penn. Género: drama. EE UU, 2011. Duración: 140 minutos.

      La noticia en otros webs

      Es un filme inmenso no por lo que pasa, sino por lo que te hace sentir

      Un epílogo de 10 minutos resume todo: la vida es fe, la vida es creencia

      Alejándose completamente de la narrativa convencional, Malick ha pergeñado una película de sensaciones, de texturas, de sonidos, de colores, armada para ser degustada con la mente y el cuerpo, con las tripas, quizá con el alma; una película inmensa no por lo que pasa en ella, sino por lo que te hace sentir a través del lenguaje cinematográfico, de sus encuadres, del movimiento continuo de la steadycam, lentamente, a toda velocidad, nunca quieta, de la combinación de planos, de sus insertos, de sus grandes angulares para producir sensación de sueño, de pesadilla. En su primera media hora Malick une el origen del mundo y el origen de la vida. El espacio, los astros que cantan a coro, la aurora de la mañana, el fondo del océano, el reino de las sombras, el seno materno, las puertas del mar, el cordón umbilical. Todo ello ya está en ese capítulo 38 del Libro de Job. Y, en ese larguísimo prólogo, también comienza a hablarse no de la existencia en general, sino de una vida en particular: la del niño Jack O'Brien (en iniciales: Job), martilleado por el brazo custodio, represor-ejecutor, de su padre, del Padre, del todopoderoso, del Todopoderoso, al que no se discute, al que no se replica, como ese dinosaurio que planta el pie con dureza en la cabeza de su cría en otra de las imágenes de la película.

      Más tarde, el núcleo central, alrededor de una hora y media, contiene eso que dicen que marca nuestro futuro: la infancia, la compañía de tus hermanos, de tus amigos, de tus progenitores. Y, como contrapartida, la labor del padre. Malick lo narra intensificando lo ya apuntado en Malas tierras (1973), Días del cielo (1978), La delgada línea roja (1998) y El Nuevo Mundo (2005), con poquísimos diálogos, mucha voz en off y un gran apoyo musical. Mahler, Bach, Couperin, Smetana, Brahms, Respighi, Mozart, Berlioz, incluso Preisner. Casi nada. También Alexandre Desplat, el mejor compositor cinematográfico del momento. Y ahí la vida fluye.

      Pero ¿qué es la vida? ¿Acariciar por primera vez el pie de tu bebé o asistir al primer entierro de una persona que no tenía edad para morir? ¿Sufrir la muerte de un hijo, de un hermano, o lanzar a una rana al espacio atada a un pequeño cohete con la ayuda de un petardo? Seguro que todo ello, unido, nos hace personas. "La naturaleza siempre trunca la felicidad", viene a decir uno de los textos, comenzando por la mera existencia de la muerte. Estamos condenados a morir, pero, como el niño protagonista, a veces lo que siente es que se está condenado a vivir.

      Por último, un epílogo de 10 minutos que resume todo: la vida es fe, la vida es creencia. Palabra de Dios, palabra de Malick, el hombre que ha legado una súplica, un lamento, una obra que queda para la historia del cine desde ya.





      jueves, 1 de septiembre de 2011

      HIPERREALISMO, ¿Pintura, fotografía o ambas?




      Las imágenes que podéis contemplar en esta entrada no son fotografías, ¡son cuadros!

      El hiperrealismo es una tendencia radical de la pintura realista surgida en Estados Unidos a finales de los años 60 del siglo XX que propone reproducir la realidad con más fidelidad y objetividad que la fotografía. A veces se confunde con el fotorrealismo que es menos radical.

      El fotorrealismo es un género dentro de la pintura que se basa en hacer un cuadro a partir de una fotografía, considerada una variante del hiperrealismo.

      El fotorrealismo evolucionó a partir del Pop Art y como contrapeso al Expresionismo Abstracto y al minimalismo, a finales de los años sesenta y principios de los setenta en los Estados Unidos. Es un género cultivado sobre todo por pintores. La palabra Photorealism (Fotorrealismo) fue acuñada por Louis K. Meisel en 1968 y apareció impresa por vez primera en 1970 en un catálogo del Museo Whitney para la exposición «Twenty-two Realists».

      Es un tipo de pintura que no puede existir sin la fotografía. Los fotorrealistas usan una cámara y la fotografía para reunir información y luego transfieren al lienzo esas imágenes (en algunas ocasiones por medios semimecánicos). El pintor tiene habilidad técnica suficiente para hacer que el resultado final parezca fotográfico.

      Dentro de la primera generación de artistas estadounidenses fotorrealistas se encuentran pintores como Eichard Estes y Chuck Close. En Europa el movimiento está representado por el suizo Franz Gertsch o el español Juan Francisco Casas.

      (Fuente: Wikipedia)

      martes, 26 de abril de 2011

      BANKSY: "EXIT THROUGH THE GIFT SHOP", Arte urbano

      Me gusta el arte. Siempre me gustó, pero no siempre lo entendí, y empecé a valorarlo y apreciarlo realmente en 2º de Bachillerato, con la asignatura de Historia del Arte. No solo era interesante porque te daba una culturilla general que siempre viene bien, sino que además me hizo desarrollar una sensibilidad y una admiración hacia el arte que hasta entonces no había tenido y que me hizo interesarme por no solo lo que se había hecho en el pasado sino por lo que se hace en la actualidad. En gran parte influyó el genial profesor que tuvimos, al que me atrevo a nombrar, Manolo Parada. Nunca se lo dije, a él ni a ninguno de mis profesores (quizás no todos se lo merecieron), pero ahora que ya no puede considerarse peloteo tengo que decir que Manolo logró transmitir su pasión por el arte y contagiarnos esa inquietud (por lo menos a mí) por lo que le estaré agradecido siempre. Ojalá todos los profesores fueran así. Unos apasionados de lo que enseñan. Seguro que muchos de los problemas educativos se solucionarían simplemente con ese cambio de actitud. Pero bueno, a lo que iba que me enrollo. Hoy os presento en esta entrada a Banksy. ¿Quién es Banksy? Para ahorraros la molestia de tener que buscarlo y leerlo en Wikipedia, ya os he resumido yo aquí con un copia y pega la mar de apañadito, lo fundamental sobre este artista.

      BANKSY es el pseudónimo de un prolífico artista del graffiti británico. Su trabajo, en su gran mayoría piezas satíricas sobre política, cultura pop, moralidad y etnias, combina escritura con graffiti con el uso de estarcidos con plantilla. Sus obras se han hecho populares al ser visibles en varias ciudades del mundo, especialmente en Londres. Banksy oculta su identidad real a la prensa general. Utiliza su arte urbano callejero para promover visiones distintas a las de los grandes medios de comunicación. Esta intención política detrás de su llamado "daño criminal" puede estar influida por los Ad Jammers (movimiento que deformaba imágenes de anuncios publicitarios para cambiar el mensaje).

      Opiniones de su obra

      • En 2004 el colectivo de anarquitectos Space Hijackers repartió octavillas frente a una exposición de Banksy para resaltar el irónico uso que el artista hace del imaginario anticapitalista y de protesta, mientras trabaja para grandes empresas y galerías de arte.
      • Peter Gibson, portavoz de la campaña Keep Britain tidy, considera que su obra, como la de otros grafiteros es mero vandalismo.
      • Diane Shakespeare, oficial de la misma organización, manifestó: "Nos preocupa que Banksy glorifica el arte de la calle, lo que es esencialmente vandalismo".
      • Luis Jaume, experto en arte, considera que el apropiacionismo de Banksy es conceptualmente vago, dirigido a un público no especializado ni crítico y que la ironía no lo convierte en artista. También ha comparado a Banksy con Jeff Koons y Demian Hirst, como los principales empresarios y expertos en marketing del arte.
      • También se critica que plasme mensajes anti-sistema en barrios y edificios cuyos habitantes no los comparten.






      Existe un documental biográfico titulado "Exit through the gift shop", realmente interesante. La película narra la historia de Thierry Guetta, un francés residente en Los Ángeles, obsesionado con grabar todo con su cámara de vídeo y de cómo se metió en el mundo del arte urbano tras conocer a Banksy. El documental es una inmersión total en el mundo del arte callejero. Para la gente a la que como yo le costó en su momento entender el arte moderno, esta película es 100% recomendable y plantea muchos debates. ¿El arte callejero es realmente arte o es vandalismo? ¿Dónde está el límite? ¿Están los artistas callejeros al nivel de los grandes genios de la pintura? Y la eterna pregunta, ¿qué es arte? Todo esto llevado al límite, narrado a través de una historia de emprendimiento artístico sin igual y de una forma entretenida y divertida.

      Se puede encontrar más sobre Banksy en su página web: www.banksy.co.uk

      Y para los curiosos interesados en más artistas callejeros os dejo unos cuantos nombres para que investiguéis: Shepard Fairey (el del famoso cartel de Obama), Space Invader, Seizer, Ron English (este es bueno), Swoon o Neckface.



      martes, 29 de marzo de 2011

      CREATIVIDAD, Libertad pura



      La creatividad es arte. ¿Seguro? La creatividad es arte como la Venus de Milo. ¿La creatividad es una divinidad? ¿Es un don? ¿Es talento?
      La creatividad es arte callejero. El arte callejero no lo verás en un museo pero es creativo. La creatividad es arte. No. El arte es (normalmente) creatividad.
      Entonces, ¿qué es la creatividad? Ser descarado. Algo nuevo. "Cagar en un coche". Nuevo pero, ¿creativo? "Cagar en un váter". No es nuevo, no es creativo. "Cagar en un urinario". Nuevo, puede ser creativo. Pero sin contexto... Hay que crear un posible contexto en el que "cagar en un urinario" tenga sentido y, además de innovador, sea creativo. "Cagar en un urinario" en un museo. Cambiando el contexto creas nuevas perspectivas. La creatividad es originalidad. Cambiar la forma en que ves el mundo creando nuevas combinaciones. ¿Juntar dos piezas viejas puede ser arte? Al cambiar el contexto. La creatividad es crear algo nuevo dentro de lo comprensible (contexto). Pero, ¿cómo hacer que sea relevante? Combinando todo lo que conoces con todo lo que conoces. Siempre. Todo es información. El cerebro crea patrones de información. Toda la información se almacena en patrones fijos del cerebro, de esa manera todo lo que pensamos sigue esos patrones establecidos. Los patrones fijos restringen nuestras posibilidades.
      Una rana. Una rana es verde y está sentada en un estanque cazando moscas. Nada más. La creatividad es pensar libremente. Una rana puede ser cualquier cosa. Romper los límites en tu mente. Todas las posibilidades son realidades posibles. Una rana hace ganchillo en un coco, a una pata y es de color zebra. Una rana puede ser cualquier cosa. La creatividad es pura libertad de pensar. La creatividad es pura libertad.