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sábado, 19 de noviembre de 2011

Elecciones Generales 20-N, EL BUEN GOBERNANTE

La política me interesa en la medida en que me afecta a mi y a toda nuestra sociedad. Lo queramos o no, la política está ahí, guste o no guste. Y aunque poco, yo creo que algo sí que tenemos que decir.
Ángela Becerra, en su columna de opinión en ADN, escribió un 17 de febrero de 2010 un texto muy breve, pero que me encanto al leerlo, y que tengo pegado en la puerta del armario de mi habitación desde esa fecha (primero lo tuve en el colegio mayor, ahora en el piso). En el describe lo que para ella es un buen gobernante. Invita a la reflexión:

"El buen gobernante es aquel que sustituye el apego al poder por la obsesión para resolver.

Gobernar es saber anticiparse a los problemas, y jamás y bajo ningún concepto negarlos, diluirlos o, lo que es más grave, crearlos.
Gobernar no es ir esquivando los problemas heredados con una sonrisita de "yo no he sido", sino con la entereza del "eso, yo lo voy a arreglar".
El buen gobernante jamás puede prometer lo que desconoce si se podrá hacer. Tiene que sustituir la efímera grandilocuencia por el sensato realismo, porque quien gobierna jamás puede engañarse ni engañar.
El buen gobernante deber tener una clarísima conciencia de que, para repartir, antes hay que crear por eso, sus anhelos para construir una sociedad más justa deben ser simétricamente paralelos a los de promover una sociedad más rica.
El buen gobernante no va regalando a otros los recursos de sus ciudadanos, sin que los utiliza como semillas para crecer, resolver y enseñar a pescar en su propio país.
El buen gobernante entiende el inmenso valor de una buena relación con otros líderes y es capaz de despertar en ellos una admiración hacia su persona, no sólo hacia el cargo que ejerce.
El buen gobernante es aquel que sabe rodearse de gente tanto o más potente y sabia que él, porque entiende que su gran fuerza empieza por la de su propio equipo.
El gran gobernante es un gran soñador que siempre está muy despierto."

jueves, 21 de julio de 2011

Dave Meslin, REDEFINIENDO LA APATÍA

Han pasado más de dos meses desde que el movimiento 15-M tomara las calles en España. No voy a decir que las protestas hayan sido en vano porque como mínimo habrán despertado alguna que otra conciencia (entre las que me incluyo), pero lo que está claro es que la mayoría de las propuestas o medidas que sugerían (por no decir ninguna) no solo no se han llevado a cabo sino que ni siquiera han sido tomadas en consideración por los políticos.

Esto a mi me ha dado que pensar. Es verdad que muchas de las peticiones fueron tachadas de exageradas o imposibles; quizás la gran mayoría buscaban un cambio demasiado radical y difícil de llevar a cabo. Pero, ¿por qué cosas tan obvias como el derecho a una vivienda digna, servicios públicos de calidad, reforma de la Ley Electoral, etc. cuesta tanto modificarlas? Pues porque al parecer aún hay demasiadas barreras que impiden que esos cambios se lleven a cabo y siendo realistas, nadie va a cambiar el mundo en un día (ni siquiera Obama).
Los grandes cambios deberían empezar siempre por pequeños cambios progresivos, posiblemente esa sea la mejor manera de cambiar las cosas. Y sobre todo desde la responsabilidad individual. Si de verdad creemos que vivimos en una sociedad democrática deberíamos creer también en el verdadero poder que tienen nuestras acciones. Salir a la calle, acampar y manifestarse es una opción, pero no hay que pensar que sea la única. Si dejamos toda esa responsabilidad en manos de los políticos no vamos a conseguir cambiar nada.

Dave Meslin es un activista y "agitador de masas" canadiense. Radicado en Toronto, trabaja en función de volver asuntos locales y comunitarios, temas atractivos y hasta divertidos para que la ciudadanía se involucre en ellos. Multipartidista y ferozmente optimista, Dave Meslin apoya ideas y proyectos que atraviesan las fronteras tradicionales entre política de bases, política electoral y las artes comunitarias. En su trabajo realizado en Toronto y el resto del Mundo, intenta tejer elementos de estas tres comunidades. Su tarjeta ejecutiva dice “coreógrafo comunitario”. Cree que la participación ciudadana es fundamental en la política, pero como explica en la interesantísima presentación que os dejo a continuación, también cree que la supuesta "apatía" de la ciudadanía está motivada por una serie de barreras que impiden que esa participación sea posible. Meslin identifica 7 barreras muy simples y modificables. Quizás empezando por estos pequeños cambios podamos llegar a conseguir cambios mayores.