Bienvenido a este espacio de reflexiones influenciadas, pensamientos prestados y desvaríos varios donde compartiré, con quien quiera leerme, algunas de mis inquietudes (solo las confesables). ¡Es un placer desconocerte!
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lunes, 3 de agosto de 2015
martes, 5 de mayo de 2015
INDIES, HIPSTERS Y GAFAPASTAS, Víctor Lenore
Indies, hipsters y gafapastas es el título del último libro que he terminado de leer y en el que su autor, Víctor Lenore, se queda muy a gusto opinando sobre esta subcultura que algunos confunden con otra cosa.
Bromas aparte, comparto a continuación fragmentos del texto que han llamado mi atención:
Smith explica que el objetivo de su grupo mediático (Vice) es "subrayar el absurdo de la condición moderna". Pocas posturas suenan tan reaccionarias: cuando llegas a la conclusión de que el mundo es un delirio sin arreglo, la única opción con sentido es acumular placer y dinero.
Nuestros abuelos no pensaban que tenían que ser felices en el trabajo. Ahora sí se plantea esta idea de disfrutarlo.
Si queréis leer más de lo que aparece en el libro sin leéroslo entero os recomiendo este texto.
La verdad que podría escribir mucho sobre la cultura hipster y mi relación con la misma. Mis amigos empezaron a referirse a mi como tal creo que en segundo/tercero de carrera (temporada 2010-11), cuando cambié de estilo y empecé a utilizar mis "populares" camisas de cuadros. También me dio fuerte por los calcetines de colores. Me hice un pedido online en su momento, fomentando el crecimiento de un mercado de 2800 millones de dólares (solo en EE.UU.). La barba, otra característica hipster, tuvo que esperar hasta este último año porque fui bastante imberbe hasta entonces (tampoco es que la actual esté mucho más poblada...). También me dejé el pelo largo hasta que me dio para moño (otro detalle que se relaciona con los hipsters). Le he prometido a mi madre que me cortaré pelo y barba pronto. No sé cuándo exactamente, pero sí dónde.
Dicen que un hipster nunca reconocerá que es un hipster e incluso se ofenderá si le llamas así. Yo por desmarcarme (cosa muy hipster) diré que me da un poco igual y que trato de reírme de mí mismo en ese sentido todo lo que puedo. Hace dos años me disfracé de hipster en carnavales. Creo que fue el disfraz más económico de mi vida (porque tenía casi todo ya). Y por cerrar el "círculo" hipster de una vez, lo haré con una historia reciente fruto de la casualidad (que tanto me gusta):
El pasado sábado a eso de las 9 de la mañana (hora portuguesa) llegaba al aeropuerto de Porto via Lisboa y haciendo tiempo para coger el autobús que me llevaría a mi casa en Galicia leí esto en un periódico del día anterior:
Me acordé que en el libro que me había leído la semana anterior se mencionaba a este grupo de música que llegó a mis oídos en 2013 (aunque primero a mis ojos por esta portada). El domingo cogí un Blablacar para volver a Madrid y el conductor y una de las acompañantes me contaron, tan pronto entré en el coche, que el jueves habían ido a un concierto de The National en Santiago y que yo tenía pinta de haber ido también. Les dije que no pero que como casi medio millón de personas en el mundo les seguía en Spotify. Si es que, al final, somos todos igual... de especiales.
martes, 17 de febrero de 2015
Lecturas e historias inconexas sobre EL TIEMPO
Paradojas de la vida, escribí esta entrada que trata sobre "el tiempo" (así, en general) hace ya un tiempo y no la publiqué hasta hoy por no encontrar, precisamente eso, tiempo (o mejor dicho, el momento) para terminar de editarla y juntar una serie de historias personales aparentemente inconexas... Ahí va:
El jueves pasado (15/01/2015), a eso de las siete y media de la tarde apagué Internet de mi teléfono móvil y no volví a conectarlo hasta el domingo, aproximadamente a la misma hora. Entre medias dos aviones y 3 noches de paz disfrutando la ciudad de Berlín. Hoy, de nuevo "enchufado" a la Red, leo un interesante artículo acerca, precisamente, de esa sensación agobiante que es estar "perpetuamente conectado".
El jueves pasado (15/01/2015), a eso de las siete y media de la tarde apagué Internet de mi teléfono móvil y no volví a conectarlo hasta el domingo, aproximadamente a la misma hora. Entre medias dos aviones y 3 noches de paz disfrutando la ciudad de Berlín. Hoy, de nuevo "enchufado" a la Red, leo un interesante artículo acerca, precisamente, de esa sensación agobiante que es estar "perpetuamente conectado".
Aún me acuerdo cuando me resistía a tener Whatsapp en el teléfono. Ahora tengo, además, Twitter, Facebook, Linkedin y doy gracias de que Instagram no haya podido conmigo todavía (y espero que por nunca jamás). Un amigo mío ha decidido volver a esos Nokia que una vez todos tuvimos. También se ha borrado su cuenta de Facebook y solo utiliza las redes sociales para su negocio. Dice que se siente mejor y es más productivo. No lo dudo, y puedo dar fe de esa misma tranquilidad cada vez que desconecto literalmente de toda interacción tecnológica, normalmente en mis ocasionales viajes al extranjero. Parece mentira que después de un año "estudiando" e "investigando" sobre redes sociales y marketing online les haya cogido como cierta manía. A veces tienes la sensación de que son solo una pérdida de tiempo... Quizás la solución, no tan radical como la de mi amigo, esté en ser capaces de auto-controlar el uso que hacemos de estas herramientas. Al fin y al cabo forman parte de un progreso que se supone debería hacernos las cosas más fáciles y a nosotros más ¿felices?
Pero, ¿hasta qué punto tenemos control sobre esta tecnología? Sobre esta cuestión y los efectos que Internet provoca en nuestro cerebro trata una de mis últimas lecturas que tuve el placer de hurtar de entre los libros de mi padre las pasadas navidades.
Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? (Nicolas Carr)
"Al final, acabamos fingiendo que la tecnología en sí misma no tiene mayor importancia. Nos decimos que lo que importa es cómo la utilizamos. La presunción, reconfortante en su arrogancia, es que controlamos".
"Al final, acabamos fingiendo que la tecnología en sí misma no tiene mayor importancia. Nos decimos que lo que importa es cómo la utilizamos. La presunción, reconfortante en su arrogancia, es que controlamos".
¿Y qué tiene que ver todo esto con el tiempo? En el libro se hace mención al cambio que supuso el reloj en nuestra evolución. Al igual que Internet ahora, el reloj cambió en su momento la forma en que pensamos. "Desde el momento en que el reloj recuerda permanentemente a su propietario el tiempo utilizado, el tiempo pasado, el tiempo malgastado o perdido se vuelve un acicate clave para la realización personal y la productividad (...) un estímulo para el individualismo, aspecto sobresaliente de la civilización occidental".
Supongo que por eso tengo tres relojes. Cada uno tiene su historia, que resumida, es la siguiente:
El de más a la derecha, más formal, lo llevo al trabajo. Es el último que compré y lo hice con mi primer sueldo de "contratado" en 2014. El del centro, más informal (por decir algo) lo llevo cuando no estoy en el trabajo, Solo señala la hora entre las tres y las seis, las demás las asumes por la posición de las agujas, pero no hay un número que las precise. Este me lo compré con mi primer sueldo de mis primeras prácticas en 2012. El de la izquierda, el tercero y último, fue el primero que compré en Madrid. Lo hice la primera vez que fui a El Rastro en 2010 y pagué por él 8 euros pensando que era un Casio. Luego me enteré que era un "casi-Casio". Ya no funciona. Me lo pongo igualmente, cuando no quiero saber la hora, porque no me gusta salir sin reloj en la muñeca.
Blu Street Art @ Berlin
Después de esta pausa para la autobiografía, retomo el tema central de la entrada (el tiempo) con una de las lecturas más interesantes que he disfrutado últimamente. Un texto de 'The Economist' titulado In search of lost time: Why is everyone so busy?. Diez páginas que merece la pena imprimir, subrayar y hasta pensar sobre ellas (si tienes tiempo...):
"He saw that everyone everywhere was running, running, running,but to where? For what? People were trading their time for all sorts of things, but was the exchange worth it?"
No sé de dónde me viene la curiosidad por el arte. Mi madre estudió Geografía e Historia y se especializó en Historia del Arte en la universidad, pero no recuerdo oírla hablar del tema, más bien a mi padre bromear acerca de la "profundidad" de sus apuntes. En el colegio, en Bachillerato, escogí la rama tecnológica (porque iba para arquitecto...) pero de mí clase solo un amigo y yo escogimos Historia del Arte como asignatura optativa. A mí la asignatura me flipó, pero se ve que no tanto como a él, que acabó estudiándola como carrera. Ahora, mi profesor de batería me regala todos los meses el número "físico" de esta revista (que devora en una tarde). Estas navidades uno de mis tíos me regaló este libro y yo, para complementar su lectura, me compré este otro que había visto en la casa de mi tía. El caso es que en este último vi la imagen que aparece justo debajo de esto que estoy escribiendo (y que tú estás leyendo ahora mismo) y que, aunque no lo parezca, es una obra de arte:
"Estos dos relojes idénticos fueron programados inicialmente para marcar exactamente la misma hora, pero a medida que el tiempo pasa se van "desincronizando", adelantándose uno y quedándose el otro atrás. Esta pérdida de conexión, imposible de evitar, es la metáfora del trabajo creado por el autor poco después de que diagnosticaron con SIDA a su pareja. El color azul pálido del fondo es, según González-Torres, el color de un recuerdo bonito. La pieza refleja la mortalidad, las relaciones humanas y el paso del tiempo, y como gran parte del trabajo del artista cubano transforma objetos cotidianos en una reflexión sobre el amor y la pérdida".
Y el tiempo pasó... Y yo ahora estoy escuchando esto y no sé si será demasiado tarde...
lunes, 1 de diciembre de 2014
viernes, 5 de septiembre de 2014
"La información del silencio", LA PEOR MENTIRA
Hace tres años mi padre me dejó un libro, "La seducción de las palabras" de Álex Grijelmo, que leí aquel verano. Hace casi dos, por su cumpleaños, yo le regalé "La información del silencio", del mismo autor. Un libro es un buen regalo "boomerang": si se lo regalas a una persona cercana muy probablemente volverá a ti. Y eso es lo que ha ocurrido. Este verano el libro volvió a mis manos y me lo leí.
"Todo este libro se basa en una paradoja filosófica.
El silencio, frente a lo que pudiera pensarse a primera vista, no forma parte del no ser. Forma parte del ser. Y en tanto que ser, puede tener un contenido y adquirir un significado. El silencio no sólo existe sino que además transmite, comunica. Y por tanto, el silencio puede mentir. [...]
En esta obra abordaremos distintos tipos de silencio en muy diferentes ámbitos, todos los cuales coinciden con una misma idea: el silencio tiende siempre a llenarse. A llenarse de significado. Y por eso el silencio informa; el silencio es información".
En el libro se habla del silencio en la naturaleza, las artes plásticas, la música, la literatura, el cine,... y sobre todo en el periodismo.
Hubo un día que quise ser periodista. Bueno, en realidad fueron varios días. De pequeño me gustaban muchas cosas, entre ellas escribir, escribir noticias. Me gustaba tanto que a veces incluso me las llegaba a inventar... Y vendía mis propios periódicos y revistas a mis familiares y amigos. Tendría unos 11 años y me pagaba los cromos con eso. Todavía conservo algunos "números". Supongo que por eso me gustó tanto este libro que centra gran parte de su temática en "las manipulaciones informativas basadas en trucos del silencio: esa forma de decir callando, de contar medias verdades". En definitiva, en la ética periodística. Y lo hace a través de la idea del silencio, algo que cada día me fascina más.
Hubo un día que quise ser periodista. Bueno, en realidad fueron varios días. De pequeño me gustaban muchas cosas, entre ellas escribir, escribir noticias. Me gustaba tanto que a veces incluso me las llegaba a inventar... Y vendía mis propios periódicos y revistas a mis familiares y amigos. Tendría unos 11 años y me pagaba los cromos con eso. Todavía conservo algunos "números". Supongo que por eso me gustó tanto este libro que centra gran parte de su temática en "las manipulaciones informativas basadas en trucos del silencio: esa forma de decir callando, de contar medias verdades". En definitiva, en la ética periodística. Y lo hace a través de la idea del silencio, algo que cada día me fascina más.
Si buscas "silencio" en Google aparecen aproximadamente 80.900.000 resultados (266 millones si buscas "silence"). Entre las imágenes, la de la niña esta que da mucho miedo y que ponían en la puerta de la biblioteca de mi facultad para que nos calláramos.
Son 143 los resultados por título si buscas "silencio" en la web de Filmaffinity (algunas pelis muy bien puntuadas, como esta que ya vi y esta otra que aún no vi). En 2012, una película muda, "The Artist", se llevó 5 Óscars, entre ellos el de Mejor Película y me hizo reflexionar acerca del silencio recuperando de mi memoria una de mis escenas favoritas del cine. En "La vida es bella" de Roberto Benigni (que tanto me gusta) también se hace, de alguna manera, un "homenaje" al silencio:
Si te lees el libro de Grijelmo (o si ya te lo has leído, sobre todo las páginas dedicadas a la información del silencio en el cine, de la 102 a la 120) y luego ves Shame de Steve McQueen (que vi hace poco) entenderás porque Salvador Llopart define la película, en su crítica en La Vanguardia, como "un filme callado [de] un director que desconfía de las palabras".
En cuanto a música, sin hacer una búsqueda muy exhaustiva en Youtube bajo el título "silencio" me aparecen, entre otras canciones o grupos que incluyen el término (como Héroes del Silencio), un tema de Andy&Lucas, otro de David Bisbal y uno de Kase O. Supongo que me quedo con el último.
En inglés, "The Sound of Silence" de Simon & Garfunkel o "Enjoy the Silence" de Depeche Mode.
Sobre el silencio también habló un músico (al cual se hace referencia en el libro) John Cage:
En inglés, "The Sound of Silence" de Simon & Garfunkel o "Enjoy the Silence" de Depeche Mode.
Sobre el silencio también habló un músico (al cual se hace referencia en el libro) John Cage:
Prueba de que el silencio me persigue (o yo a él) es que en una visita relativamente reciente a Matadero Madrid pude ver una instalación de la artista brasileña Sandra Cinto titulada "En Silencio". En la Fundación Telefónica (que también visité hace no tanto) se ha puesto en marcha lo que han llamado "Movimiento MUTE", donde personajes de la cultura como el escritor Juan José Millás o el diseñador Javier Mariscal demostraron la importancia del silencio para poder crear. De la mano de esta iniciativa surge otra por parte de Renfe: el Coche en Silencio, vagones donde reinará precisamente eso, la ausencia de ruido. Hasta leyendo la prensa, me llama la atención una entrevista a la filósofa Victoria Camps y resulta que lo primero que dice es que cree "que la gente echa de menos el silencio". No mucho después leí esto otro en eldiario.es: "Ni una palabra: cómics para leer en silencio".
Pocos han sido los que se han quedado callados en relación al silencio (aquí unas cuantas citas). Yo tampoco (en este blog ya hice alusión al tema). Pero ya no hablo más, prometido. Aunque a veces el silencio, sea la peor mentira...
lunes, 28 de julio de 2014
Pasajes Librería Internacional, DESCUBRIMIENTOS
"Pasando por Alonso Martínez no resisto casi nunca la tentación de entrar en Pasajes y casi siempre encuentro algo inesperado: hoy, un libro magnífico y hasta ahora desconocido para mí sobre el proceso a Galileo. En las buenas librerías uno encuentra lo que buscaba. En las mejores, uno descubre lo que no sabía que estaba buscando" (Antonio Muñoz Molina).
jueves, 16 de enero de 2014
Como una cosa llevó a la otra y POR QUÉ VOLVÍ A ESCRIBIR EN ESTE BLOG
Han pasado unos 8 meses desde que dejé de publicar entradas en este blog. Igual que cuando me "fui" no di ninguna explicación, tampoco la voy a dar de por qué "vuelvo", pero me apetecía contar una historia que me pasó... y como una cosa llevó a la otra.
Twitter es la red social que más me gusta. Me permite estar al día de lo que me interesa y enterarme de cosas como esta:
Mis cines favoritos en Madrid ofrecían una promoción para ir a ver una película el miércoles por 3,90€. Normalmente en los Cines Renoir las entradas suelen costar 6€, pero si tenemos en cuenta que esta promoción también la hacían otras cadenas como Cinesa (donde he llegado a pagar 9,20€ por ver una película... y no era en 3D...) estamos hablando de un descuento espectacular. A la altura del de "La Fiesta del Cine" (entradas de cine a 2,90€ durante tres días consecutivos hacia finales del pasado mes de octubre).
Los resultados han sido muy positivos a nivel de asistencia a las salas y la reducción de precios se seguirá aplicando todos los miércoles hasta el 15 de abril.
Yo fui a ver ayer la película "12 años de esclavitud". Aprovecho para recomendarla, es un drama muy duro, pero muy bueno, basado en hechos reales. Y tengo que decir que la sala estaba a reventar. Yo creo que la gente quiere ir al cine. Para mí ir al cine es algo especial. No me considero un "cinéfilo", porque no entiendo mucho de cine, pero me encanta la experiencia de ir al cine. Aunque también tengo que decir que no estoy dispuesto a, ni me puedo permitir, pagar lo que actualmente suelen valer las entradas, desde luego no si quiero ir a menudo... ¡Y me encantaría ir una vez a la semana! En este sentido, ha llamado mi atención esta iniciativa (ojalá más cines la propusieran...):
Que el cine es caro no lo digo yo, lo dice mucha gente, y Enrique Dans ha escrito un artículo muy interesante sobre ello. Muchas personas sustituyen ver las pelis en el cine, por el sofá o la cama y la descarga (ilegal o no) en Internet. En este sentido, Wuaki.tv pretende ser una alternativa para ver cine (y series) online de manera legal y con calidad garantizada. Juro no ser un comercial de Wuaki.tv, pero curiosamente me paró uno de ellos por la calle el otro día para "venderme" el producto y aunque me gustó no acabó de convencerme... No sé si leerá esto alguien de Wuaki.tv, tampoco sé que opinión tiene la gente en general de este servicio, pero pretendían que diera mis datos de contacto y de tarjeta de pago para contratarlo in situ (bajo una promoción verdaderamente tentadora: 6€ por 3 meses, sin ningún tipo de compromiso). Aún así no fui tan impulsivo como ellos esperan que sean otras personas que se decidan a probarlo. Yo personalmente, me lo pensaré en mi casa y les hubiera dado mi correo electrónico para más información si eso fuera lo único que me hubieran pedido...
Lo que sí provocó en mí este "encuentro" fue el impulso de comprar un libro. Compro libros por encima de mis posibilidades... para ni siquiera empezarlos... todos. Esto creo que me viene de familia, forma parte de la poca herencia genética que me transmitió mi padre (al que aprovecho para saludar porque sé que es el único que me lee siempre, ¡papá te quiero!). Además, últimamente he detectado en mi un problema grave de inconsistencia en la lectura: empiezo libros que nunca termino de leer, por mucho que me estén resultando interesantes. Pero bueno, a lo que iba, que al final me gasté más del triple de lo que me habría gastado si hubiera aceptado pagar la promoción que me ofrecía en el momento el de Wuaki.tv. Pero creo que aún así la compra me aportará algo... y quizás también al de Wuaki.tv, a las distribuidoras de cine o a ti, que has leído hasta aquí, y quizás te haya convencido de volver a leerme en el futuro. Si decido volver a escribir...
jueves, 2 de agosto de 2012
Contenido de incalculable valor, LIBROS AL PESO
Uno de los muchos aspectos positivos que tiene viajar es que conoces sitios nuevos y descubres cosas que probablemente no encontrarías en tu ciudad. O sí.
Cuando me perdí por las calles de Venecia me topé con una tienda de libros llamada "Libreria Toletta". Me llamó la atención porque era una librería más o menos antigua, como de libros de segunda mano y en el escaparate había una báscula, la misma que utilizarían en una charcutería para pesar unos cuantos gramos de jamón. Para mi sorpresa, en esa librería, vendían los libros al peso. 1 euro el hectogramo. Es decir, 1 euro cada 100 gramos, 10 euros el kilo. Vamos, que si el libro que te quieres llevar pesa, por ejemplo, 250 gramos, pues el precio de ese libro será de 2,50 euros. Fácil, ¿no? Distinto, ¿verdad? Curioso. Mola.
Pues resulta que hoy leí un reportaje en el periódico ABC (si te interesa leerlo a ti también pincha aquí) de una iniciativa similar en España, concretamente en el mercado de San Fernando en el barrio de Embajadores en Madrid. La librería se llama "La Casquería" y tienen página web: http://lacasqueria.com/ donde explican el Qué, el Cómo, el Dónde y el Porqué de su proyecto.
Comparto aquí el "Qué", porque un libro manoseado es un libro que contiene más historias de las que cuenta:
A su manera, cada libro es muchas cosas, pero sobre todo es dos cosas: la materia de la que está hecho, y la información que contiene.
La materia es el papel, el cartón, la tinta, incluso puede que algo de cuero. Para tenerlo aquí ha hecho falta fabricar las materias primas, elaborarlo, transportarlo, almacenarlo. Es masa y se mide en Kg.
La información es el conocimiento y el arte que están impresos sobre el papel de dentro. Para escribirlo ha hecho falta nacer, crecer, soñar, pensar; también siglos de tradiciónes locales y globales, corrientes de pensamiento, milenios de historia de la humanidad. Es cultura y no sabemos medirlo.Nosotros comerciamos con lo primero, porque lo segundo no tiene precio, es de todos y de nadie, es libre. Vendemos al peso porque es una buena aproximación a lo que ha costado producir un libro, transportarlo o almacenarlo. No es perfecta pero es bastante buena y sobre todo mejor que especular con el valor de mercado. Así ponemos el precio, el valor se lo da el contenido y que alguien quiera leerlo. Intentamos dales esa oportunidad, y si no tiene ningún valor porque nadie lo quiere leer, reutilizarlo como otra cosa o reciclarlo para que se hagan otros libros.
miércoles, 6 de junio de 2012
RILKE y PROUST: Persecución literaria
Hoy hace exactamente dos meses que me anoté a un taller de escritura creativa en la universidad. El curso empezó el lunes de esta semana a las 4 de la tarde repartiéndonos el profesor un taco de folios con varios textos impresos sobre los que trabajaríamos. El primero de ellos "Cartas a un joven poeta" de Rainer Maria Rilke. El siguiente y segundo "A la busca del tiempo perdido" de Marcel Proust.
El profesor del curso preguntó quién NO conocía a Rilke o a Proust. Creo que dos persona, de unas veinte o más que deberíamos estar en el aula, levantamos la mano. Ignorantes conscientes, que no orgullosos. Pronto aprendería que Rilke es considerado uno de los poetas más importantes en alemán de la literatura universal y que, para muchos, Proust es el máximo genio de las letras desde William Shakespeare. Esto me pasa por haber cogido el Bachillerato Tecnológico, que al final, no tengo ni idea ni de Física ni de Literatura Universal.
El caso es que después de la primera sesión (de cuatro horas) salí sin muchas ganas de volver a la del día siguiente, no solo porque la dinámica del taller no me convenciera y fueran a ser demasiadas horas (20 en 5 días), sino porque además iba a necesitar emplear ese tiempo en asuntos de mayor prioridad.
Esa noche vi una referencia a Proust en mi pantalla de inicio de Facebook (no recuerdo qué contacto). Pensé, mira tú, qué casualidad. Esto debe tener algo que ver con lo de la percepción selectiva y las embarazadas que empiezan a ver otras embarazadas por todas partes.
Al día siguiente caminando las dos paradas que separan Nuevos Ministerios de mi piso (no tenía abono, hay que ahorrar y hacer ejercicio) me paré en una librería de segunda mano. Los libros estaban organizados de una forma un tanto anárquica, sin embargo, me las apañé para localizar una zona de estanterías donde parecía haber libros de mi interés. Mi vista alcanzó uno negro de Anagrama y su título llamó mi atención: "El laberinto sentimental" de José Antonio Marina. Lo cogí y le dí la vuelta a la portada para leer lo que ponía en la contraportada. A la gente le gusta sentir. Sea lo que sea . Pensé, me gusta, yo a veces también creo que eso es cierto. Seguí leyendo: ¿Qué hacemos con nuestros sentimientos? El autor cree que, ante todo, conocerlos. Para ello se interna en el laberinto sentimental... y se tropieza con ilustres visitantes: RILKE, Kafka, PROUST, Sartre,... Basta. Lo compro. ¿Cuánto es? 5 euros. Gracias, aquí tiene. Hasta luego.
Lo habéis conseguido: Rilke, Proust, ya nunca me olvidaré de vosotros.
lunes, 23 de abril de 2012
DÍA DEL LIBRO, Instrucciones para...
"Instrucciones para llorar. Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos." (Julio Cortázar)
lunes, 5 de diciembre de 2011
Leyendo en el metro, "DESDE EL OTRO LADO DEL ESCAPARATE"
domingo, 25 de septiembre de 2011
PAUL ARDEN, Usted puede ser lo bueno que quiera ser

Paul Arden fue un creativo publicitario conocido por su trabajo para la agencia Saatchi & Saatchi y sus campañas para British Airways o Toyota en el Reino Unido. También destacó por la publicación de tres libros, uno de ellos, el que tengo entre mis manos (bueno ahora mismo no que estoy escribiendo...) que se titula, en inglés: "It´s Not How Good You Are, It´s How Good You Want To Be" (2003).
Es un libro breve (se lee en 30 minutos), visual, rompedor, motivador y recomendable. Os dejo algunas perlas:
"Pocos ricos y poderosos sobresalen por su simpatía, talento, cortesía, encanto o belleza.
Son ricos y poderosos porque querían ser ricos y poderosos.
Su idea de dónde quiere llegar o de lo que quiere llegar a ser es su mayor ventaja.
Sin tener una meta es difícil ganar."
"No dé un discurso. Dígalo con imágenes".
Léetelo. Aunque sea ojéalo en una librería del Vips. Como yo hice. Y acabé comprándolo.

domingo, 7 de agosto de 2011
DRAZEN PETROVIC, La leyenda del indomable
"¿Cómo parar a Drazen Petrovic? Evidentemente hay que jugar un buen partido y... rezar" (Lolo Sainz en la previa de la final de la Copa de Europa, 1985).

"Drazen Petrovic. La leyenda del indomable" es el título del libro publicado en 2006 por Juan Francisco Escudero. Recuerdo que por aquel entonces yo no tenía ni idea de quién era Drazen Petrovic. Uno de mis tíos me había pasado unos vídeos de finales de los 80, de cuando Petrovic jugaba en el Real Madrid y se enfrentaba al Barcelona de Epi, Audie Norris, Andrés Jiménez, etc. Hace 5 años yo apenas había empezado a jugar y adentrarme en el mundillo, pero rápidamente aprendí a valorar a los grandes jugadores, históricos, y muchos de ellos iniciadores y precursores de lo que es el baloncesto actual. Poco después de ver esos vídeos se publicó el libro que corona esta entrada y sin dudarlo lo compré y lo leí con la curiosidad del que quiere aprender de un genio.

Por lo poco que pude ver en esos vídeos (apenas unos cuantos partidos Barça-Madrid del año 89) y leer en el libro ya me pude hacer una idea de quién era Drazen Petrovic, de la extraordinaria calidad que tenía y de lo que había significado para el baloncesto, no solo europeo sino mundial. Además, hace poco he podido ver un documental de la ESPN titulado "Once brothers" ("Hermanos y Enemigos: Vlade Divac y Drazen Petrovic") más que recomendable:
"Un jugador como Petrovic era una garantía para el equipo que lo tuviera a su servicio.. Era un ganador nato, sin escrúpulos en la cancha, y con un objetivo: la victoria, pasando de romanticismos y demostrando tener la sensibilidad de un hombre de hielo: “Yo siempre me mentalizo para ganar partidos. Antes en Sibenka y en la Cibona, ahora con el Real Madrid. La gente no está acostumbrada a ver a un jugador con ganas de vencer como yo”.
Y es que Petrovic no sólo era capaz de anotar más de 40 puntos por partido en su equipo, sino que podía dirigir el juego, dar espectáculo con pases de todo tipo y mofarse del equipo contrario de forma que Kicanovic pareciese un gentleman a su lado. Así era Petrovic: disfrutaba el partido celebrando cada canasta, poniendo el corazón en todo lo que hacía y, siempre junto a su hermano, desesperando a afición y equipo rival. De esta forma, introdujo una nueva forma, más pasional y visceral, de entender el juego."
Me quedo con esta última frase y sobre todo con la palabra "pasión". Me encantan los jugadores pasionales. Petrovic era un jugador frío y mortífero jugando, pero celebraba cada canasta como si fuera la única, arengaba al público, provocaba al rival. Era un jugador odiado por sus adversarios e idolatrado por sus seguidores. Me encanta esta imagen de su etapa en los Nets de la NBA:

Drazen Petrovic murió el 7 de junio de 1993 (el mismo día que yo cumplía 2 años) en un accidente de coche en Munich a los 28 años de edad y cuando empezaba a despuntar como estrella en la NBA (había sido nombrado entre los 15 mejores jugadores de la Liga, era el mejor triplista y el líder de su equipo).
Esta entrada no pretende repasar cada una de sus hazañas (como anotar 112 puntos en un partido o mantener medias de casi 40 puntos en ligas europeas), ni todo su palmarés (lo ganó todo con la Cibona: Copa y Liga de Yugoslavia y 2 Copas de Europa consecutivas, campeón del Mundo y de Europa con su selección) sino servir de humilde homenaje a uno de mis ídolos del baloncesto.
"No estén tristes por la muerte de Drazen. Era un genio y los genios viven para siempre."
viernes, 5 de agosto de 2011
MALCOLM GLADWELL, La ley de las 10.000 horas
Malcolm Gladwell (nacido en Inglaterra el 3 de septiembre de 1963) es un periodista, escritor y sociólogo canadiense. Reside en Nueva York. Ha estado trabajando para The New Yorker desde 1996.

Es conocido principalmente por ser autor de los libros:
- The Tipping Point (2000) (traducido como La clave del éxito)
- Blink, The power of thinking without thinking (2005) (Inteligencia intuitiva: ¿por qué sabemos la verdad en dos segundos?)
- Outliers (2008) (Fueras de serie: Por qué unas personas tienen éxito y otras no)
- What the Dog Saw: And Other Adventures (2009) (Lo que vio el perro: y otras aventuras)

En 2005 fue nombrado por la revista Time como una de las 100 personas más influyentes del mundo.
Su salario en la revista New Yorker es de 250.000$. Según he leído en una página en Internet escribe entre 40.000 y 50.000 palabras al año. Lo que equivale a 5$ por palabra. Y además cobra 40.000$ por conferencia impartida. Casi nada.
Es un tipo especial ya en su propia apariencia (una mezcla entre el actor secundario Bob de los Simpsons y Eduardo Punset). Por cierto, este último le entrevistó en el program "Redes" (fragmento adjunto):
[...]Sobre el desprecio y la Expulsión[...]
Eduard Punset:
Hay un caso en el que no son necesarias más pautas. Me refiero a si encontramos deprecio…
Malcolm Gladwell:Sí
Eduard Punset: …entre dos personas… los expertos dicen que, si eso pasa, se acabó. ¿Por qué?
Malcolm Gladwell:Sí, al analizar las pautas en las parejas se buscan ciertos tipos de señales emocionales... y hay ciertas emociones cuya presencia realmente pronostica que hay problemas. ¡La más importante es el desprecio! Si el desprecio se intercala en la pauta que cualquier pareja tiene, en su pauta de interacción, se trata de una señal profundamente inquietante para el futuro del matrimonio.
Eduard Punset:¿Y por qué el desprecio y no otras emociones como…? No sé...
Malcolm Gladwell:Porque el desprecio tiene que ver con la exclusión.
Eduard Punset:¡Ajá!
Malcolm Gladwell:Puedo estar enfadado contigo, pero seguir pensando que tú y yo somos iguales, ¿entiendes? Puedo decir: «¡creo que te equivocas!» y tú me dirás: «no, no, Malcolm, creo que eres tú el que te equivocas» y podemos seguir así durante un buen rato…
Eduard Punset:Sí
Malcolm Gladwell: Pero si estamos discutiendo así… sigo pensando que mereces estar ahí sentado, ¿entiendes? ¡Te estoy tomando en serio! Justo por eso estoy discutiendo contigo. Si fuera despectivo contigo te diría… ¡ni siquiera discutiría contigo! Te diría: «no mereces estar aquí». Te expulsaría. Y creo que esto entronca con las primeras sociedades humanas, cuando ser expulsado del grupo era esencialmente una sentencia de muerte, ¿sabes? Si esto pasara hace un millón de años, y viviéramos en una cueva… si te expulsara, ¡estarías perdido! Y esto, como seres humanos, es lo más devastador que podemos escuchar, que nos expulsarán del grupo.
La primera vez que supe de Malcolm Gladwell fue en una conversación con mi tío en un restaurante en Salamanca al comienzo de mi primer año universitario en Madrid. Atendí su recomendación, me compré y leí sus libros. Son todos muy interesantes y curiosos y se centran especialmente en temas como la intuición, el comportamiento, las decisiones, la suerte y el éxito. Partiendo de conceptos muy básicos y a través de ejemplos muy ilustrativos consigue transmitir ideas simples pero reveladoras (y lucrativas, sus libros son todos best-sellers, y muy recomendables).
Por ejemplo, la ley de las 10.000 horas. Para Malcolm Gladwell la clave del éxito no reside tanto en el talento o la suerte, detrás hay muchas horas de trabajo duro y esfuerzo. Pone el ejemplo de los Beatles, que antes de converstirse en lo que fueron, empezaron tocando en un club de Hamburgo durante 6-8 horas al día, todos los días de la semana.
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